crónica de mujer de Policarpa

la comunidad ha demostrado... con su padre, un obrero incansable, que trabajaba doce horas al día. Desde niña, Ghislaine vivió la pobreza, pero también aprendió que la adversidad tiene dos caminos: el llanto o el corajeElla eligió el segundo. Con esta filosofía, llegó a Colombia, dispuesta a hacer una diferencia. 

No fue un viaje por casualidad. Junto a su esposo Claudio, se unió a la ONG Hermanos Sin Fronteras con el deseo de “despertar” a la comunidad, impulsándola hacia el cambio. Al principio, su trabajo no fue directamente con la primera infancia, sino en la organización de una cooperativa para los campesinos. Pero fue en sus recorridos por el pueblo donde la realidad la golpeó con una dureza indescriptible: vio a niñas de apenas 8, 9, 10 y 11 años cuidando a sus hermanos pequeños mientras sus madres trabajaban en el campo, privadas de la posibilidad de estudiar. Esta escena marcó el punto de quiebre

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